Qué hay tras el Mobbing laboral?

Qué hay tras el Mobbing laboral?

El acoso laboral o mobbing es un tema que ha adquirido relevancia por las graves consecuencias que tiene, no sólo en el entorno laboral, sino también el impacto en la familia, la productividad y la sociedad en su conjunto.

Se considera como acoso laboral a aquellas acciones sistemáticas, permanentes y persistentes, que se dan en el espacio de trabajo o en torno a la relación laboral que provocan la afectación o humillación de una víctima.

El acoso laboral se da en diversos tipos, ya sea de manera horizontal, entre iguales; o jerárquico ascendente o descendente; aunque también puede tener objetivos específicos, tales como hacer renunciar a una persona, de dirección que es el que se da con la intención de evitar el insubordinamiento; el mobbing disciplinario, entre otros.

La línea que separa el acoso laboral del cumplimiento de las obligaciones puede ser muy delgada y, cuando ya existe un deterioro en el ambiente laboral, es muy sencillo confundir exigencia y responsabilidades con acoso laboral.

En este sentido, es importante que tanto los patrones como los trabajadores tengan claras tanto las funciones del personal, como las reglas y manuales internos que permiten que se aclaren situaciones y que existan los mecanismos que puedan solucionar el conflicto antes que escale a otras dimensiones.

La exigencia y responsabilidad en el cumplimiento de las obligaciones no es del todo mala, por el contrario, contribuye de manera favorable al fortalecimiento de un clima de igualdad y respeto en el entorno laboral, lo que resulta en mejoras en los indicadores de calidad de cada departamento; sin embargo, si se rebasa de forma negativa esa línea y caemos en situaciones de acoso, entonces los niveles de ansiedad y tensión se incrementan en los centros laborales, se provoca ausentismo por enfermedades provocadas por el estrés, se generan situaciones de conflicto laboral, inclusive puede llegar a afectar las relaciones sociales y personales de las víctimas y las personas que los rodean dado el ambiente de tensión en el que se encuentran.

En este tipo de situaciones es imperante que en todos los centros de trabajo se tomen medidas que permitan ir fortaleciendo y consolidando un entorno laboral sano, proporcionando información adecuada sobre los límites de las obligaciones, las funciones del personal, las responsabilidades; de igual forma se necesita tomar medidas de liderazgo apropiadas y fomentar un clima organizacional adecuado.

No se trata simplemente de hacer un catálogo de conductas que son consideradas acoso y otras que no; tampoco es pensar que todo aquello que sentimos como malo o agresivo puede estar constituyendo acoso laboral, por eso la capacitación tanto de empleados como empleadores resulta toral para que la empresa o la dependencia tenga mejores resultados.

Si como empleados nos desenvolvemos en un ambiente negativo de trabajo, muy probablemente no sólo estaremos afectando nuestro propio desempeño, sino que se estará generando una serie de problemas que fácilmente se pueden evitar, como la baja productividad o los conflictos laborales y familiares, así como la rotación excesiva de recursos humanos derivada de los despidos o renuncias provocadas por el acoso, inclusive problemas de salud.

La cultura de los derechos ha provocado una falta de conocimiento sobre obligaciones, esta puede ser una razón por la que es tan delicado hablar de temas como las responsabilidades y cómo éstas se pueden convertir, muy fácilmente, en acoso.

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